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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Un solo mordisco


 

Cuarta
parte












Ha sido el mejor día de mi vida, es indiscutible, no tengo palabras para describir lo que siento a su lado, no me arrepiento ni me arrepentiré de haberme lanzado sin red ya que, ahí estaba él esperando para recogerme, para llenarme de besos y caricias, para recomponer los trozos de mi destrozado corazón.
Sé que no va a ser fácil, tener una pareja, una familia cuando siempre he estado sola por mucha gente que me haya rodeado. Al principio sentí que con lo que me había pasado con un solo mordisco esa noche mi vida se había acabado. Por mucho que miraba al final del túnel no podía ver luz alguna y ahora...
Ahora tengo la posibilidad de tener una vida, de ser feliz a su lado. Kadem me ha entregado su corazón sin reservas y aunque es algo que me da mucho miedo, más bien pánico, voy a luchar por hacerlo feliz porque nunca se arrepienta de amarme como lo hace. Veo el vínculo, ese precioso hilo que nos une, que ata lo que sentimos el uno por el otro. ¿Cómo he sido tan tonta de no darme cuenta antes de lo que siento por él? Por mucho que haya luchado ahora soy consciente de que he dejado que el miedo gobernara mi vida. Que el terror formaba parte de mí como un compañero inseparable que no me dejaba ver las cosas con claridad, ahora todo va a ser distinto, quiero luchar por lo que Kadem me ha regalado por seguir siendo feliz.
Su mano acaricia mi brazo, se ha quedado algo adormilado y yo no puedo dejar de mirarlo, de disfrutar de sus facciones, de notar como late su corazón y como se eleva su pecho al respirar. Sé que debo de parecer una loca de esas pero ahora puedo entender en parte lo que les empuja a comportarse de ese modo.
La unión ha sido algo que no esperaba, aunque aún conozco muy poco de este mundo y las preguntas me están comiendo por dentro sé que las contestara a todas. Me siento tan feliz que todavía no termino de creérmelo. Cierro los ojos dejándome llevar por toda la tranquilidad que me rodea.
No sé exactamente cuánto llevo durmiendo pero puedo notar como sigue acariciándome y dejando tiernos besos por mi rostro, es increíble cómo me hace sentir con su manera de tratarme, tan tierno y cariñoso.
Vamos dormilona, ya es hora de regresar —un gruñido escapa de mi boca y los dos nos sorprendemos rompiendo a reír —. Vamos a tener que controlar ese despertar.
Qué esperas... se esta tan bien aquí —.Lo miro a los ojos sin evitar poner morros —¿No podemos escaparnos?
Ya me gustaría mi amor pero hay mucho que hacer.
Puedo notar como se preocupa, el vínculo que hemos creado me deja ver lo que siente, lo preocupado que está porque ya queda nada para que pase por mi primera transformación, y no va a ser nada fácil por lo que he podido ver a través de su mente.
No quiero dejarme llevar por el miedo, no es el mismo miedo que me ha acompañado toda mi vida, es más de esos que te invaden cuando eres consciente de que vas a pasar por algo que no vas a poder controlar. Siempre necesitamos controlar lo que nos rodea, es un defecto del ser humano y lo veo lógico ya que, si controlas lo que te rodea es más fácil controlar lo que sientes; en definitiva controlas tu vida y eso te da una falsa sensación de seguridad.
Nos levantamos y noto como tira de mí pegándome contra su cuerpo e invade mis labios, recorriendo con su lengua mi interior, despertando todo mi cuerpo con ese beso lleno de pasión de amor y lujuria.
¿Esto va a ser siempre así?
Mi voz sale entrecortada mientras mi cuerpo busca contacto con el suyo.
Sera mucho mejor mi vida —.Se separa de mí mirándome a los ojos sonriéndome, o más bien desarmándome por completo —es muy normal, es tu loba que quiere tomar el control, nota el vínculo tirando de ella.
¿Cuándo crees que sucederá?
Lo miro intentando no parecer preocupada, no me gusta sentirme así de vulnerable ante algo que no puedo controlar de ninguna manera. Le sonrío y acaricio su mejilla, se ha puesto serio y no me gusta verlo de este modo.
En pocas horas Arisa —.Mis ojos se abren y mucho, no me lo esperaba —tu piel está ardiendo.
Pero yo pensé que eso era por ti.
Él se ríe.
No niego que tengo parte de culpa, es muy posible que al habernos vinculado se haya acelerado todo, aunque esta noche ya es luna llena.
No me siento preparada pero no me arrepiento de haberme vinculado con él. Paso mis manos por su cuello y me hago con sus labios, pongo todo mi corazón en ese beso. No voy a dejar que se culpe, lo voy a superar y sé que él va a estar a mi lado en cada paso, pero hay algo que me preocupa mucho más que eso. Aún no sabemos nada del lobo que me mordió, y temo el vínculo que me tendría que unir con él.
Recuerdo la cara de todos cuando se dieron cuenta de que no había vínculo alguno que me atara a quien me trasformó y es algo que me ha estado dando vueltas por la cabeza desde ese momento, un nudo de nervios se instala en mi estómago solo de pensar que pueda aparecer reclamándome en algún momento.
Kadem tira de mi mano una vez nos hemos vestido, el cielo ya ha oscurecido y el resto deben de estar preocupándose por nosotros.
Nada más llegar nos están esperando en el patio delantero de la casa. Lo miro nerviosa y una amplia sonrisa cubre su rostro, él está tranquilo y relajado cuando caigo en la cuenta de que son una manada, ya lo saben todo.
Somos, mi amor, somos una manada —dice incluyéndome.
Aun no me acostumbro, me cuesta.
Todos ellos se van acercando, se les veía en la cara que lo aceptaban, que estaban felices por nosotros.
Sin ser muy consciente puedo notar como un montón de brazos me envuelven, me están felicitando, me estoy dejando llevar por ellos, por lo que me están haciendo sentir y no puedo evitar que las lágrimas caigan por mis mejillas descontroladas, está siendo demasiado para mí, no estoy acostumbrada a que las personas que me rodean sean buenas conmigo.
Las manos de Kadem me sujetan con fuerza, ha notado como me siento y como me estoy mareando, ha logrado sujetarme a tiempo de que cayera contra el suelo. Sus labios rozan mi mejilla, dándome fuerzas. Sé que ahora todo va a ser distinto que ya no estoy sola, que no voy a estarlo nunca más pero no está resultando fácil, siempre me ha costado procesar las cosas buenas, me cuesta más enfrentarlas que las malas.
Cuando las aguas vuelven a su cauce puedo notar que Kadem se tensa, sigo su mirada y ahí esta Walk, su hermano, esta serio, incluso puedo decir que le ha molestado nuestra relación. Él no ha venido a felicitarnos, está apoyado en la puerta de la casa con la pierna levantada, apoyada contra el marco y no puedo evitar dar un paso hacia atrás sintiendo odio, una oleada de odio.
El cuerpo de Kadem se cruza en mi visión, el resto de la manada se gira hacia Walk por delante de nosotros dos, protegiéndonos, pero lo que no podía entender era el por qué lo hacían, que era lo que había pasado para acabar en esa situación.
¿Fuiste tú? —.Un rugido escapa de la garganta de Kadem acompañando su pregunta.
No sé por qué preguntas hermanito —.Aunque no me dejan ver lo que pasa puedo notar como la burla cubre sus palabras —lo sabes perfectamente.
No lo entiendo, ¿por qué? —.Noto como comienzo a marearme, me cuesta concentrarme en su conversación —. La dejaste a su suerte, no la reclamaste, no dijiste nada cuando la traje.
Me habíais descubierto, me estabais cercando, no me quedo de otra que huir.
¿Había sido él? Mis latidos golpeaban contra mi sien, cada vez me costaba más respirar.
Mi intención era llevármela, alejarla de vosotros pero me fue imposible, y cuando la vi en tus brazos pude notar el vínculo ya había comenzado a formarse.
Eres un cabrón, sabes lo arriesgado que es, la pusiste en peligro.
Ya no podía prestar atención a lo que decían, caí al suelo, las piernas no me sujetaban. El dolor se había adueñado de todo mi cuerpo y sentía que todo estaba fuera de control, intentaba luchar contra lo que me estaba pasando. Alzo los ojos y encuentro la luna en lo más alto, lo que hizo que sea plenamente consciente de lo que me sucede, me estoy trasformando.
Oigo como un rugido escapa de mi garganta, mi loba lucha por salir, por obtener el control absoluto de mi cuerpo, de mi mente, pero no era el mejor momento. Kadem me necesita, está sufriendo por lo que su hermano me había hecho, veo en su mente que él no deseaba esa vida para mí, tengo que luchar, controlar lo que me está pasando para estar junto a él.
Kadem se gira hacia mi junto al resto de la manada, lo supe ya que puedo notar como intentan ayudarme, pasarme parte de su esencia para que me sea más fácil pasar por el trance y el dolor.
Uno que se va haciendo más intenso, insoportable. Los gritos escapan de mi garganta en carne viva.
Vete —oigo a Kadem gritar —. No haces nada aquí, ella no te necesita, no hay vínculo entre vosotros.
Ella es mía hermano, no voy a dejar que me la quites como todo lo demás.
¿Que estás hablando? —. Mi cuerpo vuelve a tensarse por un latigazo de dolor —nunca te he quitado nada.
Abro los ojos y puedo ver el momento en que Walk se lanza contra Kadem, quiero ponerme en medio pero alguien tira de mí apartándome con brusquedad. Sin poder evitar que mi cuerpo de contra un árbol para caer al suelo de inmediato retorciéndome de dolor.
Cada hueso de mi cuerpo comienza a crujir, estaba transformándome y el dolor no me dejaba reaccionar. Me pongo a cuatro patas, ya estoy casi lista pero el dolor no remite, una inmensa rabia se apodera de mi interior y solo puedo verlo todo rojo.
Kadem le estáis haciendo daño, tienes que parar.
No pude reconocer la voz, solo que era femenina.
No puede trasformase la primera vez de esta forma.
Ya no tengo manos, mis cuatro patas estaban afianzadas en la tierra firme, fría. Era una nueva sensación, todo estaba siendo nuevo, extraño. Mis ojos no dejan de moverse observándolo todo, era como ver el mundo por primera vez, como si lo viera todo desde un sueño hasta que lo busque a él, lo necesitaba a mi lado y no estaba, lo habían apartado de mí a la fuerza.
Me impulso sobre mis cuartos traseros y los esquivo a todos ellos sin rozarlos siquiera, era rápida y ágil, mucho más de lo que había llegado a imaginar. No necesito enfocarlo para saber dónde está, el olor de Kadem era especial y el de Walk...
Algo en mí se revuelve si intento concentrarme en él, me repugna y noto como un odio irracional crece en mi interior, me escucho rugir lanzándome encima de él, por instinto sabía lo que tenía que hacer. Clavo los colmillos en su yugular ya que ninguno de los dos se había trasformado, y tengo que retener una arcada cuando mis caninos se clavan en su carne y la sangre inunda mi boca. No podía distraerme, perder fuerzas por nada o estaría perdida. Necesitaba hacerlo, vengar de alguna manera lo que me había hecho y la afrenta hacia Kadem.
La fuerza de la embestida junto a mis colmillos en su garganta nos llevan a estrellarnos contra un árbol que se parte por la fuerza, puedo oír cómo se rompe su columna vertebral pero también sé que no es suficiente. Lo suelto tirando a un lado un trozo de carne que me había llevado conmigo, la sangre manaba de forma exagerada de su yugular.
Salto hacia atrás para lanzarme al segundo una vez más contra su cuerpo ya maltrecho, no puedo parar, no logro saciar la sed de sangre que se ha apoderado de mí, y con las zarpas comienzo a destrozar su pecho.
Las lecciones de las semanas anteriores habían servido de mucho, mi ataque sorpresa junto a la fuerza de mi loba no le había dado oportunidad ninguna de defenderse, ni siquiera había logrado ponerme una mano encima para defenderse.
¡Basta Arisa! —.La fuerte y potente voz de Kadem resuena en mi mente —ya ha pasado, está muerto.
Freno, me cuesta respirar y mis ojos, los ojos de la loba no apartan la vista del cuerpo sin vida de Walk hasta que percibo un movimiento muy cerca de mí. Lo enfoco pero me cuesta reconocerlo, estoy a la defensiva, no estoy segura de que quieran atacarme, y doy unos pasos hacia atrás hasta topar con el cuerpo sin vida de Walk.
Vamos Arisa necesito que regreses, sé que puedes hacerlo —.Mi olfato se activa y reconozco a Kadem como quien me hablaba pero no entiendo que me estaba diciendo —concéntrate mi amor, tu puedes.
Sus palabras estaban llenas de amor, de paciencia, puedo ver que se va acercando más a mí, despacio, con cautela, como si yo fuera peligrosa; no lo entendía. Me había dejado llevar por la rabia, era consciente de eso y había matado a mi creador, soy muy consciente de lo que he hecho pero lo hice por salvarlo, no podía dejar que él matara a su hermano, no podía dejar que pasara por eso.
Me siento sobre los cuartos traseros sin dejar de mirarlo, el rojo que había envuelto mi visión está desapareciendo y mi respiración se normaliza.
Kadem me sonríe.
Sabes que eres preciosa... tu pelaje es de un gris increíble y brillante, y tus ojos dorados son impresionantes, resplandecen con luz propia.
¿Me estas piropeando? —.Uso el vínculo para hablarle —Yo acabo de matar...a tu… hermano y me estas tirando los tejos.
Me has defendido, no es que me hiciera falta pero es lo que has hecho Arisa.
Yo no podía dejar que pasaras por eso, que...
Lo entiendo mi amor, en serio, pero necesito que te termines de relajar y vuelvas a tu estado normal —Kadem hecho la mano hacia atrás para acto seguido extender una manta cubriéndome con ella —no es bueno que sigas en tu estado animal, no la primera vez, y para ello necesito que te calmes y te concentres, visualiza tu cuerpo humano y volverás a tu estado normal.
¿Y la manta?
No voy a consentir que la manada entera te vea en cueros, eso es algo que solo me pertenece a mí, amor —.Su hermosa sonrisa aparece brillante solo para mí.
Le hago caso, respiro hondo y me relajo. Relego las imágenes de lo que había sucedido en un rincón de mi mente pues si seguía recordándolo no conseguiría tranquilizarme. La energía comienza a concentrase en mi interior, y a mi mente acuden los buenos momentos vividos con Kadem, el día que puse mis ojos en él, esa misma tarde cuando me había hecho el amor varias veces abriéndose a mí, contándome lo que había pasado y como había conseguido formar una familia después de haber perdido a sus padres, a su manada.
Mi cuerpo comienza a volver a la normalidad, todos los huesos regresan a su sitio, y aunque me duele, no era tan intenso como cuando me trasformé. La verdad es que espero que la próxima vez no sea así de doloroso.
No lo será preciosa —.Se acerca a mí con la manta extendida envolviéndome en ella —no al menos con esa intensidad y cuando pase el tiempo, será para ti como respirar.
¿Estás seguro? —.Sé que no me miente, soy consciente de ello ya que estoy en su mente, en su corazón, él nunca me mentiría —No sé si seré capaz de pasar por esto muchas más veces.
Completamente —.Me sonríe y se hace con mis labios.
El fuego vuelve a mi cuerpo en el instante en que se hace con mis labios y su delicioso aroma nos envuelve a ambos, excitando nuestros cuerpos. Un carraspeo interrumpe nuestro momento de intimidad, nos separamos y toda la manada nos está mirando.
Menuda fiera te has buscado Kadem...
Todos ríen ante la ocurrencia del beta de la manada y yo no pude evitar gruñir.
Tranquila Arisa, es un bocazas ya lo conoces, no puede evitar creerse gracioso —Melania una de las lobas, salió en su defensa dándole una colleja.
Fuimos al interior de la casa después de que Kadem, del cual no me había querido separar, y su beta se hizo cargo del cuerpo de Walk. No me pesaba haberlo matado, lo habría hecho tarde o temprano, y si no hubiera sido yo lo habría hecho otro, pero me pesaba no haber podido hacerlo de otra forma. Walk había cambiado mi vida entera con un solo mordisco, sin ser consciente y a través de un acto totalmente egoísta, él me había entregado al amor de mi vida, mi alma gemela y una familia que me aceptaba al igual que yo a ellos.
Kadem me arrastra a su habitación donde hacemos el amor hasta quedar rendidos el uno en brazos del otro, por primera vez en mucho tiempo, duermo tranquila y feliz en brazos de un hombre que me ama.
Fin

lunes, 10 de agosto de 2015



Segunda
parte











Las semanas fueron pasando y cada vez me era más fácil sobrellevar lo que me había pasado, si claro que seguía sin entender por qué a mi. Es algo que no puedo entender ya que, nunca he tenido nada especial mi vida, ha sido solo mía mejor o peor y nunca le he hecho nada malo a nadie. El dolor había cesado aunque sabía que era un simple paréntesis, en unos días llegaría el momento de mi primera transformación, la primera de muchas en lo que ahora era mi vida.
Aquel mismo día me presentó a toda la familia, o así es como Kadem los llamó. Aunque la tensión en un primer momento fue palpable, todos ellos se han portado genial conmigo aunque aun no he conseguido abrirme a ellos, no es fácil, mucho menos cuando tienes un pasado lleno de desconfianza y soledad como el mío, y aun así hacen lo posible por que yo me encuentre bien y a gusto con ellos.
Estoy segura de que los saco de sus casillas en más de una ocasión pero están teniendo mucha paciencia al igual que con los entrenamientos. Todos ellos me ayudan cada día y me entrenan no solo para que sepa defenderme ya que, aunque no me han contado mucho, tras ellos, sus entrenamientos y todo lo que los rodea hay algo que se me escapa.
Me dirigí a la sala de entreno pues me tocaba a primera hora, lo que no tenía muy claro era a quien le tocaba el turno de aguantarme. ¿Qué se esperaba? Yo me había criado entre algodones aunque siempre estuviera sola.
Los recuerdos habían decidido asaltarme, todo se repetía en mi mente mezclando pasado y presente, no podía dejar que eso pasara o me sentiría superada y no serviría para nada. Kadem me había dejado las cosas muy claras ese primer día, no podía dejar que las emociones me superaran, pero no estaba siendo fácil, las emociones y sentimientos me abordaban con una fuerza brutal como si una bola de demolición se lanzara directa a mi corazón con cada latido de este. Abrí la puerta corredera y entré con los ojos clavados en el suelo y resoplando.
Veo que me han mentido —alcé los ojos directos a esa voz que llevaba semanas sin escuchar, todo mi cuerpo se aceleró y noté una vez más ese volcán explotando en mi interior esa no es la mejor actitud para un entrenamiento.
¡Tú! —no sabía que estaba enfadada con él hasta que lo tuve enfrente.
¿Tanto te sorprende?
No, claro que no.
Me sentí expuesta, las piernas me comenzaron a temblar y me iba mosqueando por momentos. Sus palabras hablando ese día de lo importante que era la familia, que tenía que hacer un esfuerzo por integrarme ya que, de esa manera superaría mejor el proceso de la transformación me golpearon directo al pecho. Tras ese día desapareció, no volví a verlo y eso me torturaba, seguía haciéndolo.
Me aseguró que él estaría a mi lado, que no me dejaría sola y desapareció.
Mientes. Una sonrisa de superioridad cruzó sus labios y yo me pasé la lengua por los míos resecos Ya te olvidaste que puedo leerte.
No lo he olvidado cada vez me sentía más furiosa —¡Deja de meterte en mi mente! No estaría de más un poco de respeto e intimidad.
Pides demasiado.
Por lo visto se había propuesto sacarme de mis casillas, y las piernas no dejaban de temblarme.
¿En serio? di unos pasos hacia él intentando que no se notara lo nerviosa que estaba, intentando bloquear mi mente como me habían intentado enseñar estas semanas No lo veo una petición tan descabellada, no me conoces de nada, no tienes derecho alguno a invadir mi mente sin mi consentimiento.
No entiendo por que te pones de esa manera ahora fue él quien se acercó a mi, estábamos demasiado cerca, peligrosamente cerca todos se meten en tu mente y no te quejas, eres una buena alumna con ganas de aprender e integrarte según sus palabras, ¿y a mi me lo prohibes?
Ellos se han encargado de entrenarme, lo han hecho con un motivo.
Lo mismo que yo.
No, —volví a humedecerme los labios con los ojos fijos en los suyos notando como mi cuerpo se encendía y mi ropa interior se humedecía —tu no has estado para nada este tiempo y ahora...
¿Ahora te toca aguantarme? —Intenté apartarme de él —que no haya estado aquí todos los días no quiere decir que no haya estado pendiente, lo has hecho genial Arisa me siento muy orgulloso.
Mi corazón dio un vuelco, no entendía por que había necesitado esas palabras. Había estado pendiente de mi pero aun así me había dejado sola y eso me dolía. No sé por qué pero lo había extrañado y necesitado.
Entonces, me vas a entrenar hoy no fue una pregunta, me sonrió y volvió a salvar la distancia que yo había impuesto entre nuestros cuerpos —¿Qué me vas a enseñar?
Hoy quiero que te lo tomes con calma, no dejas de darle vueltas a la transformación y necesitas relajarte.
Si claro y con él a mi lado iba a lograrlo, sonreí, yo no era consciente pero él tampoco de lo nerviosa que me ponía estar cerca de su cuerpo musculado, de las ganas que me abrasaban por tocarlo y sentirlo desde el mismo día que lo conocí.
Yo misma me había sorprendido deseando que hubiera sido él quien me mordiera. En una de mis clases teóricas me contaron que cuando te muerden se crea un vinculo entre creador y creado pero eso no me estaba pasando a mi. No tenía la necesidad de estar cerca de mi creador, ni siquiera pensaba en él, no sentía ni odio ni rencor, algo que sorprendió a todos pero que para mi me fue indiferente. Sé que tendría que odiarlo pero no sentía nada hacia ese ser.
Lo que más me fastidiaba es que él se estaba dando cuenta de todo y estaba haciendo un esfuerzo para que no se le notara, que no fuera tan evidente y no lo estaba logrando. Mis mejillas se encendieron a la vez que el fuego volvía a arrasar, destrozando mi cuerpo y dando paso a imágenes de él invadiendo no solo mi espacio, también mi cuerpo, cubriéndolo y acariciándolo con sus grandes manos.
No, no puedo seguir imaginando esas cosas con un hombre que ha huido de mi todo este tiempo —pensé apartándome con brusquedad perdiendo el equilibrio.
Sus manos me agarraron por el brazo pegándome a su cuerpo caliente y un gemido escapó de mis labios involuntariamente.
Si sigues por ese camino... su voz sensual se oscureció y sus ojos brillaron con el dorado más hermoso que nunca había visto.
Necesitare una ducha fría —rompió a reír, una risa increíble que llegó a mi corazón —¿me lo vas a negar?
Conozco un método mucho más efectivo —asentí como una boba, ¿pero qué me pasaba con este hombre? ¿por qué actuaba de esa manera con él?
Si claro, no me extraña siempre es lo mismo.
Volví a separarme de su cuerpo, tenía que recuperar mi espacio vital y pensar en frío, no puedo dejar que me invada de esa manera, no soy nada para él, solo un error que tiene que subsanar y controlar. Lo miré esperando que reaccionara e hiciera algo, se suponía que tenía que relajarme, pasar un buen día pero sabía que para eso Kadem había tramado algo, así que aspiré e inspiré hondo a la espera de que fuera el quien moviera pieza de una vez.
Salimos de allí y con él unos pasos por delante me guió por un terreno escarpado y elevado. No podía dejar de mirar a mi alrededor disfrutando del paisaje, del precioso bosque por el que me llevaba, la fusión entre el verde llamativo y el marrón apagado era perfecta. Con cada respiración mis pulmones se llenaban del aire más puro que nunca había respirado. Una de mis aficiones era el senderismo, era algo que me había podido permitir siempre ya que, me hacía sentir libre, sin nadie que me presionara, que intentara controlar mi vida.
Sin darme cuenta y prendada de todo lo que me rodeaba me topé con su espalda, se había parado y yo no me había dado cuenta, fue cuando fui consciente de que podíar hasta el más leve rumor de vida, los pájaros, todo tipo de insectos pero en ningún momento sus pasos. Me aparté unos centímetros pendiente de lo que hacía intentando captar sus pensamientos o sentimientos como él podía hacer conmigo. El resto de ellos podían meterse en mi mente, captaban algunos de mis pensamientos pero a un nivel más leve.
Me di cuenta de inmediato, con él todo era más intenso, pensé que debía de ser por que él era el macho alfa, Kadem no solo mandaba sobre ellos, los cuidaba y protegía.
¿En que piensas? —se giró hacia mi, la intensidad de su mirada hizo estremecer mi cuerpo, las piernas me temblaron.
En lo bonito que es todo esto levantó una ceja, no me creía —no conocía este lugar.
Este sitio esta muy apartado de lo que conoces me tendió la mano para que lo acompañara, sonreí tímida colocando la mía sobre la suya vengo aquí muy a menudo. ¿Lo oyes?
Preste atención, en un principio oí más de lo mismo, la vida que nos rodeaba pero centrándome un poco más comencé a escuchar el leve rumor de una cascada que se fusionaba con el latido de un corazón, su corazón.
Todo estaba en una increíble sincronía, todo mi cuerpo comenzaba a relajarse y unirse a lo que me rodeaba. Lo miré una vez más y por instinto me mordí el labio inferior, por mucho que lo intentara su presencia activaba mi cuerpo, la humedad me invadió una vez más y vi como frenaba y respiraba hondo sin mirarme, volví a ponerme colorada.
Yo...
Se supone que esto lo hacemos para que te relajes, que dejes esa tensión que te acompaña de lado y puedas resolver cualquier duda paramos frente a un precioso lago y giró su cuerpo para encararme sin soltar mi mano en ningún momento contestaré todas tus preguntas.
Pero solo había dos preguntas que me acosaban desde que lo conocí esa noche en la que me atacaron y cambiaron mi vida; dos preguntas que no estaba preparada para hacer. Tenía miedo a las respuestas que pudiera darme si es que podía hacerlo. Nunca había sido una mujer valiente, mi vida la habían manejado terceras personas y yo simplemente había hecho lo que se separaba de mi.
Estaba claro que me había comportado como alguien sumiso y bien he sabido siempre por que, solo he tenido miedo a revelarme a mostrarme tal cual soy, el problema inmediato es que ahora que estoy lejos de ese mundo que me tenía encadenada, ahora que podría ser yo misma me he perdido a mi misma y no consigo encontrarme.
Claro que tengo preguntas —separé mi mano de la suya y un frío que llegaba a hacerme daño me invadió —dos concretamente.
Se sentó sobre el tronco de una enorme encina de aspecto centenario, es de tallo doble y la suelen llamar las gemelas. Esta daba sombra cubriendo parte del lago que era el pie de una preciosa cascada cubierta por un precioso arco iris, la imagen más hermosa que había visto nunca. Todo lo que nos rodeaba era increíble y podía notar como Kadem me miraba atento a mis reacciones.
Pregúntame lo que sea Arisa, no te cortes.
No es tan fácil Kadem —un escalofrío recorrió su cuerpo y cerró los ojos cuando su nombre salió de mis labios —no sé si quiero escuchar la respuesta.
Estaba siendo una cobarde, lo sé, pero era superior a mi, aun no estaba preparada y él lo notaba pendiente como estaba de mi y mis reacciones.
Sé que no es nada fácil pero eres fuerte, solo necesitas confiar más en ti.
¿Eso es lo que te han contado? —me levanté de golpe. ¿Por qué me molestaba tanto lo que me decía? —Lo ves muy sencillo, no me conoces, ni sabes nada de como era mi vida antes de que pasara esto.
No sé nada por que no te abres, te pedí que confiaras pero te encierras en ti misma.
No has estado en estas semanas mi tono se endureció y alcés la voz ¿Cómo pretendes que confíe si te has alejado de mi?, me has dejado sola.
¿Así es como lo ves? —se levantó pasando sus manos por mis brazos, una vez más ese fuego devoró mi cuerpo que comenzó a temblar de necesidad y rabia he estado cerca todo el tiempo pero tú no has querido verlo.
¿Por qué a mi? Un solo mordisco y mi vida entera esta patas arriba.
Lo estas viendo como un final levantó mi mentón enganchando sus ojos a los míos que escocían de retener unas lágrimas que querían derramarse por la impotencia y no es así, es un comienzo, una vida donde puedes ser tu misma.
¿Y quién soy? —al final, las lágrimas cayeron rebeldes por mucho que intenté retenerlas ni yo misma lo sé.
Me cubrió con sus enormes y fuertes brazos intentando protegerme del dolor que sentía, de todo lo que me estaba haciendo daño y que había estado reteniendo en el fondo de mi ser. Una vez más me había comportado como creía que era lo debido, como se suponía que esperaban de mi.
Una vez más había sido la chica servicial obediente y sumisa que me habían enseñado a ser durante mis veintisiete años.
Eres una mujer fuerte increíblemente sensible y bonita que se siente perdida —alcé mis ojos sin apartarme del calor de su pecho y me sonrió —solo necesitas derribar esas corazas que tu misma has levantado para protegerte de todos los que te han herido durante este tiempo. Te has ganado el cariño de todos en muy pocas semanas y siento mucho haberme alejado de ti, sé que he roto mi promesa y que te he hecho daño, no era mi intención y espero que puedas perdonarme. Si así lo quieres no volveré a alejarme de ti pero prométeme que vas a intentarlo, que vas a dejarte llevar y abrirte a los demás.
Bajé los párpados y dejé que cada una de sus palabras calara en mi interior, llenándome de calor y fuerzas para lograr lo que me estaba pidiendo. No era nada tan descabellado ni tenía por que ser tan difícil como me lo parecía en ese momento.
¿Cómo?
Solo tienes que confiar y dejarte llevar.
Alcé mi rostro para mirarlo y sin previo aviso, cubrió sus labios con los míos arrasando con urgencia y ternura a la vez, exigiendo y poseyendo sin ser agresivo. Cerré los ojos me dejé llevar.

lunes, 3 de agosto de 2015

Un solo mordisco



Un
solo
mordisco

Primera
parte











Dolor, era todo lo que sentía. Un inmenso dolor que recorría todo mi cuerpo, podía recordar todo lo que había pasado, el por que había llegado a esta situación. Sabía que no estaba muerta ya que, siempre creí que el día que eso sucediera todo cesaría, que nada sentiría, ni dolor ni pena, nada de nada.
El alma se me desgarraba poco a poco, como si una cuchilla afilada se recreara en mi interior, nunca creí que maldeciría algo de lo que hiciera o decidiera, pero así era. Cuando esa noche tan oscura como el más intenso carbón tomé la decisión de salir a correr, tendría que haberlo pensado un poco más.
Sus dientes se clavaron en mi cuerpo con brutalidad, todo fue rápido, ni se paró para ver si estaba muerta o viva. Solo me atacó y se fue satisfecho con lo que acababa de hacer y ahí me quedé tendida con la respiración entrecortada y notando como mi corazón latía cada vez más despacio. Lo único que podía hacer era esperar a que todo terminara.
Eso fue lo que hice, esperé pero nada sucedía, el tiempo pasó, no sé cuanto fue pero algo sucedió, creí estar en los brazos de un ángel que me conduciría a mi destino final y allí todo terminaría. Pero ahora que comenzaba a ser más consciente podía notar como mi cuerpo descansaba en una superficie blanda y cómoda, tanto mis manos como mis piernas se movieron unos milímetros y muy despacio, abrí los ojos esperando encontrar la blancura de lo que creí que sería el cielo. No es que hubiera sido una santa pero durante toda mi vida intenté ser buena persona, ayudando a los que me rodeaban sin causar daño a nadie.
Todo lo que me rodeaba era oscuridad y noté como algo se removía en mi interior, los ojos se me humedecieron, todo lo que había hecho mientras mi corazón latía con fuerza no había servido, no me había ganado un puesto en el cielo, muy al contrario debía de estar en lo más profundo del infierno pagando por algún acto que no podía recordar.
Intenté concentrar mis sentidos en lo que me rodeaba y moví la mano con mucho cuidado para poder reconocer algo, tenía miedo a levantarme y descubrir cual podía ser mi penitencia pero nada sucedió hasta que pude oír algo que reconocí como la respiración calmada de alguien.
No estaba sola y ello provocó que me pusiera más nerviosa de lo que ya estaba, ese debía de ser mi castigador, el que me aplicaría mi condena hasta el fin de los tiempos si es que ese momento llegaba algún día.
Arisa, deja de una vez de darle vueltas al cielo y el infierno por que no estas en ninguno de ellos.
Enmudecí ante su tono de voz, fuerte oscuro y atrayente, más que la luz para las polillas. Mi cuerpo reaccionó por entero sin que yo pudiera evitarlo, y de forma inconsciente intenté localizarlo entre la oscuridad con mi pulso acelerándose por momentos.
Tenía que pensar, tranquilizarme y ser lo más coherente posible. No es que esa fuera una de mis virtudes pero no podía seguir callada.
Por lo visto sabe quien soy —respiré hondo y mi cuerpo reaccionó ante el olor a mar que inundaba el lugar —¿quién és? ¿dónde estoy? ¿qué me ha pasado?
Estás en mi casa pude notar como se movía cerca de mi hace unas noches te encontré, estabas malherida, te habían atacado.
Que me habían atacado ya lo sabía, no hacía falta ser una lumbrera para darse cuenta, podía recordar el dolor, como esas cuchillas se clavaban en mi carne lacerando mi yugular, como la sangre iba cayendo formando un charco al rededor de mi rostro y mi corazón cada vez latía más lento, por lo mismo llegué a la conclusión de que estaba muerta, lo más normal habría sido no sobrevivir a un ataque como ese.
No debe de haber sido fácil.
Una vez más su voz alteró todo mi sistema, había algo en él, algo que me decía que a partir de ahora mi vida había cambiado.
Ser consciente en todo momento de como la vida se te escapaba de las manos.
No, no lo fue por instinto mis ojos se centraron en la dirección de donde procedía la voz.
Te estas poniendo a la defensiva.
Como no me iba a poner a la defensiva, aun no me había dicho quien era y no me atrevía a preguntarle nada más, siempre fui muy confiada con los demás pero en la situación en la que me encontraba lo único que podía hacer era desconfiar, estar a la defensiva y a la espera de lo que ese hombre pretendía hacer conmigo por mucho que mi cuerpo quisiera buscarlo y descubrir si el suyo era tan potente como su voz.
No me has dicho quién eres.
¿Eso importa?
Pues sí, la verdad es que a mi me importa estaba jugando conmigo y yo cada vez me sentía mas atraída hacia él —¿qué pretendes hacer conmigo?
¿Quieres la verdad?
Sería de agradecer —mucho más en la situación en la que me encontraba.
Pretendiese lo que pretendiese necesitaba saberlo, en mi interior sabía que mi vida me había dejado de pertenecer, estaba completamente segura de eso pero siempre fui un poco masoquista y saber que me iba a esperar me interesaba.
Entrenarte.
¿Cómo? ¿qué quieres decirme con eso?
No creo que sea tan difícil de entender, he sido muy claro al responder a tu pregunta y completamente sincero.
¿Qué tipo de psicópata eres?
¿En serio crees que soy un psicópata?
Una nota de diversión se reflejó en su pregunta lo que me saco más de mis casillas.
No me has dado muestras de lo contrario, me tienes aquí retenida, en la completa oscuridad no entendía por que contestaba y mucho menos dándole explicaciones pero no podía estarme callada, uno de los grandes defectos de mi personalidad sigo sin saber tu nombre y que pretendes hacer conmigo.
Yo no te tengo retenida, tu no has hecho por levantarte y justo en tu lado derecho hay una pequeña lampara.
¿Disfrutas riéndote de mi?
s bien disfruto de la conversación tan disparatada que estamos manteniendo.
Me incorporé no sin un gran esfuerzo, el dolor de mi hombro recorriendo mi espina dorsal y atravesando mi cabeza era brutal. Vale no estaba muerta, pero el dolor me estaba superando. Una vez más los recuerdos del ataque volvieron a mi mente, la sangre era lo que más miedo me había dado ya que, una vez que caí al suelo el dolor dejó de ser importante.
Encendí la lámpara que se encontraba justo donde ese hombre me había dicho. Mis ojos se cerraron de golpe hasta que poco a poco se acostumbraron a la luz, de inmediato lo busqué pero la potencia de la bombilla no era suficiente, se mantenía oculto a mi. Si pude ver que estaba sentado en una silla a horcajadas sobre ella.
Y sigues riéndote de mi —bien sabía él que no podría verlo.
En ningún momento me he reído de ti ni es lo que pretendo su tono de voz se había endurecido, seguramente se había enfadado pero me daba completamente igual no te voy a negar que estoy disfrutando con nuestra conversación.
No creo que esta sea una de las mejores situaciones para intimar y ver que tenemos en común pero si tu así lo ves...
En realidad lo que te espera no tiene nada de divertido, aun no eres consciente de lo que te ha pasado, ni si quiera te has dado cuenta de los cambios que estas experimentando.
No te entiendo.
¿Qué recuerdas de lo que te pasó?
Salí a correr y fui atacada por algún tipo de animal, pensé que todo había acabado que nada más me quedaba, así que llegué a la conclusión de que nada peor podía pasarme hasta que he despertado aquí encerrada por un psicópata que se está cachondeando de mi y que posiblemente después de hacer de mi lo que le de la gana me matara.
Tienes muy mal concepto de mi cada vez se lo estaba pasando mejor y yo a cada segundo me sentía mas desquiciada no tienes en cuenta en ningún momento que yo te salvé la vida.
Si me dieras tu nombre podría agradecértelo como es debido.
Pude ver como se levantaba y en menos de unos segundos la luz de la lámpara se apagó para notar su respiración a la altura de mi oído y como su cuerpo se pegaba al mío. Al contrario que la suya, mi respiración se aceleró y mi cuerpo comenzó a arder, no podía controlar los impulsos que me estaba provocando su cercanía y no entendía por que estaba reaccionando de esa manera, lo lógico tendría que haber sido que el miedo se apoderara de mi que de alguna manera, o que intentara defenderme aunque en ese vano intento todo terminara para mi.
No tendría que preocuparte tanto mi nombre como saber que fue lo que te pasó.
¿Y qué fue lo que me pasó? —mi voz sonó entrecortada, me costaba pensar con su cuerpo pegado al mío.
No fue un animal como crees, fue algo mucho peor su mano se acercó a mi rostro pero sin llegar a tocarme una criatura que ha cambiado tu vida de la forma más radical. Sigues con vida pero ya no podrás volver a lo que siempre has conocido, se acabó la seguridad y el calor del hogar tal y como lo conocías, pero eso no significa que todo haya acabado.
Lo pintas muy negro cada vez se me hacia más difícil respirar, ese aroma de mar invadía mis fosas nasales para seguido intentar regalarme una esperanza.
No todo se ha acabado, es lo que quiero que veas antes de que comprendas lo que te ha sucedido.
El miedo se estaba apoderando de mi, ¿qué o quién había sido lo que me había atacado? Tenía la extraña sensación de que todo lo que había conocido hasta el momento se iba a derrumbar. Los latidos de su corazón se aceleraron unas milésimas, ¿como podía darme cuenta de esas cosas? Intenté concentrarme, prestar atención a lo que me rodeaba. Si prestaba atención no solo podía ver el contorno de los pocos muebles que había en la habitación, llegaba a ver hasta los más mínimos detalles, así que decidí coger valor y mirarlo.
Sus facciones eran duras y definidas, de cabello corto y negro como el carbón, su nariz estaba pegada a mi mejilla, parecía que se contenía por no rozarse conmigo y yo no podía moverme, no sin que el fuera consciente.
Dime de una vez que fue lo que me pasóme costó mucho pero lo encaré, ya me estaba cansando de ese maldito juego —¿qué fue lo que me atacó y que me hizo?
Un ser sobrenatural, lo que los humanos llamáis un hombre lobo pero que esta muy lejos de la realidad, las leyendas siempre han tenido una base real.
Vuelves a tomarme el pelo, ¿un hombre lobo?
No te estoy mintiendo, nunca lo he hecho ni lo haré —se incorporó cogiéndome de la muñeca y levantándome No somos hombres lobo como textualmente dice la palabra, no somos medio lobo y medio hombres. Más bien somos hombres que albergamos el alma de los lobos y estos nos ceden sus habilidades, sus características.
¿Cómo pretendes que crea algo así?
De la misma manera que ya te has fijado en algunos detalles, como el poder escuchar mi corazón o fijarte en mi rostro en plena oscuridad.
Deja ya de tomarme el pelo.
Acompáñame.
Así lo hice, no me soltó la mano en ningún momento, abrió unas grandes puertas de madera y no pude evitar mirar la estancia cuando la luz de un inmenso pasillo la iluminó. Era una habitación de grandes dimensiones con una enorme cama de madera que lucia grandes postes en cada esquina, era sobria pero bonita, con una gran elegancia. Toda la decoración era del siglo XV o esa fue la sensación que me dio, no es que sea una experta pero siempre me llamaron la atención esas cosas.
Caminamos por ese pasillo hasta llegar a unas preciosas escaleras anchas en caracol que daban paso a una preciosa entrada. No es que fuera una casa cualquiera, más bien era una preciosa mansión de época que podía dejar a cualquiera con la boca abierta.
Salimos al exterior rodeando la casa, las paredes de piedra estaban bien cuidadas y en los ventanales de la planta baja se podían apreciar grandes rosales cuidados con esmero.
Dime a donde me llevas.
No seas impaciente, solo quiero que veas lo que te espera desde ahora y así compruebes que en ningún momento te he mentido o he querido reírme de ti.
Se estaba esforzando por hacerme ver la verdad que me estaba contando, hacía un gran esfuerzo por no elevar la voz, por entender mi postura. ¿Como iba a creer lo que me estaba contando? Todo era demasiado irreal pero desde que habíamos salido al exterior algo me estaba pasando. Los colores eran mucho más vivos y sentía la inmensa necesidad de notar la tierra bajo mis pies, quería echar a correr y no por la necesidad de huir como sería lo más comprensible.
Te sentirás mejor si te descalzas —lo miré sorprendida intentando que mi corazón se calmara, ese hombre me alteraba de una forma que no podía comprender solo es una sugerencia.
¿Puedes leerme la mente? —asintió.
No todo el tiempo —paró mirándome a los ojos eres difícil de leer, te cierras a los demás pero si puedo leer tu mente.
¿Es algún don?
Tiene que ver con lo que somos, con ser un lobo lo que me contaba era increíble, mi curiosidad crecía a cada segundo. ¿Podría yo también leer la mente? con el tiempo, sí, cuando te vincules con la manada.
Vincularme...
Paso a paso Arisa, no va a ser fácil —claro que no iba a serlo vamos, nos están esperando.
Frente a nosotros había un enorme granero, o eso pensé en un primer momento. Abrió las puertas y mis ojos se agrandaron como platos, delante de nosotros se extendía un enorme gimnasio y en el había al menos unas diez personas y unos tres enormes lobos que se peleaban entre ellos.
Todo era demasiado surrealista para mi vida sencilla y tranquila, aquello era demasiado para mi. Suspiré intentando parecer serena cuando todos pararon lo que hacían y giraron hacia nosotros, lo que hizo que mi cuerpo temblara anticipándose a lo que pudiera pasar, pero enseguida siguieron con lo que estaban, como si hubieran recibido algún tipo de orden por lo que lo miré mostrándole lo asombrada y asustada que estaba.
Todos ellos son parte de la familia, son como tú y como yo.
¿Por qué no has dicho nosotros?
Por que en realidad no somos iguales, tu has sido mordida, yo nací siendo lo que soy.
¿Soy de una clase inferior? pude notar el reproche en mi pregunta, sorprendiéndome por lo que veo eso no cambia seamos lo que seamos.
Tiró de mi mano sacándome de allí sin dejar de mirarme, la verdad es que sus palabras tal y como las había dicho me habían sentado fatal, siempre había tenido que lidiar con situaciones como esa, siempre la dichosa clase social.
¿Por qué te lo has tomado de ese modo?no dejaba de mirarme mientras me conducía de nuevo a la casa siempre han existido las clases, pero en el fondo todos somos personas.
En nada estábamos en la cocina y el estaba preparando unas tazas de té, podía olerlo a la perfección cuando conseguía separar su embriagador olor a mar del resto. No me era sencillo, su olor penetraba en mi revolucionando mi cuerpo provocándolo como un volcán en erupción a punto de estallar, deseando tenerlo cerca, lo más cerca que nuestros cuerpos nos dejaran.
Se giró y sonrió, lo cual provocó que me pusiera como un tomate, ¿cómo me iba a acostumbrar a tenerlo en mi mente? Me volvería loca si no conseguía sacarlo o bloquearlo de alguna manera ¿podía hacerse?
Si que puede hacerse pero no te lo recomiendo de momento, el proceso de tu conversión no ha hecho más que empezar y no va a ser sencillo.
Explícate.
De momento tus sentidos se están desarrollando, pero pronto tu cuerpo comenzara a sentir cambios que culminaran con la primera luna llena del mes.
¿Eso quiere decir que me convertiré con la luna llena? —tenía la sensación que mis ojos se me iban a salir, todo estaba siendo demasiado surrealista y muy bien me lo estaba tomando si todo esto no era suficiente extraño ahora si que...
La primera vez si, más siendo una convertida —me tendió la taza sonriéndome para que me calmara luego serás sencillo, lo conseguirás dominar y podrás convertirte cuando tu lo desees.